Una entrada es mucho más que un QR
Hace menos de un mes, una empresa de gran consumo se puso en contacto con nosotros ya que había cerrado un acuerdo con varias propiedades deportivas y en experiencias pasadas su principal problema había sido cómo gestionar uno de los activos importantes de su contrato: las entradas/experiencias ofrecidas como contraprestación.
La falta de trazabilidad, identificación y una distribución con ausencia de una estrategia clara habían hecho que, en anteriores ocasiones, más del 40% de estas entradas hubiesen acabado en manos desconocidas y sin aparente relación directa o indirecta con la empresa.
¿Resultado? oportunidades de networking perdidas, incomodidad con la propiedad del evento y una justificada (o no) sensación de descontrol interno.
Históricamente, las entradas/experiencias no eran lo esencial en un contrato. Podríamos llegar a decir que era un complemento pues la visibilidad y el branding eran lo esencial para el patrocinador y para la propiedad del evento. Desde hace ya un tiempo, se han invertido las tornas, y, en una época donde todos hablamos de experiencia y relaciones humanas, estas mismas entradas con experiencias únicas y accesos a zonas exclusivas, se han convertido en una herramienta de alto valor estratégico y que, mal gestionadas, pueden afectar a la reputación de la marca.
Un buen control y trazabilidad permite:
• Maximizar el retorno de la inversión en el evento
• Cumplir con las políticas internas y de compliance
• Medir el impacto real de cada invitación entregada
En GUESTIN ponemos el foco en este control y sus datos porque creemos que ahí está el verdadero valor añadido para quienes nos contratan: convertir cada invitación en una experiencia única y una oportunidad medible, trazable y con impacto real.
Una entrada es mucho más que un código QR: es una oportunidad que puede abrir relaciones, acuerdos y proyectos… siempre que lleguen a las personas adecuadas y siempre estrategia mediante.

